martes, 5 de junio de 2012

Trabajo 2do corte

En este corte deben reconstruir/reelaborar/reescribir un reportaje
publicado en un medio de comunicación internacional. El reportaje debe ser
aprobado por el profesor y debe estar dentro del marco de dominio temático
del estudiante.
Las pautas son las siguientes:
1. Leer/navegar los capítulos 1, 2 y 3 del libro Herramientas Digitales
para Periodistas - By Sandra
Crucianelli<http://www.google.com/url?sa=D&q=http://knightcenter.utexas.edu/hdpp.php&usg=AFQjCNEcIT_xAaH14X64qTnV4V7wZxvjYg>
 (http://www.google.com/url?sa=D&q=http://knightcenter.utexas.edu/hdpp.php&usg=AFQjCNEcIT_xAaH14X64qTnV4V7wZxvjYg).
2. Probar las herramientas que recomienda Crucianelli.
3. Seleccionar dos posibles reportajes y esperar la aprobación del profesor
(durante la clase del 05-05-12).
4. Entregar borradores del reportaje reconstruido en word durante las clase
del 12 y 19-05-12. Debe aparecer el texto original en NEGRO y el texto
nuevo en ROJO. El objetivo es ampliar el reportaje con datos (no
testimonios, ni noticias) oficiales y confiables obtenidos en internet
utilizando las herramientas que recomienda Crucianelli. El texto nuevo no
debe ser menor a las 3 cuartillas. Tipos de datos que se requieren:
coordinadas de mapas, cifras obtenidas en bases de datos, gráficos de
fuentes oficiales, fotografías con data, recursos de realidad aumentada,
entre otros. Pueden leer un Ejemplo de lo que tienen que hacer
aquí<http://www.google.com/url?sa=D&q=https://docs.google.com/document/d/1jV70buSwqhCutRpW8oNdEjpHpMY9kHiuQvrQar7ekok/edit%23&usg=AFQjCNEa22pZpWDPjprrG1nLZTCieD-_Wg>.
5. El 26-06-12 deben enviar el reportaje a la dirección
profesorangelp...@gmail.com durante la clase.
--
Profesor Ángel Páez
Universidad del Zulia

martes, 8 de mayo de 2012

Bienvenid@s

Les doy la más cordial bienvenida al blog de la Cátedra de Tecnología de la Información, así como a este 2do trimestre de 2012. En la sección derecha de la pantalla pueden bajar los materiales que van a necesitar durante el trimestre. Deben suscribirse a la lista http://groups.google.com/group/tecnologia-urbe-2do-2012 para recibir las pautas de las clases y estar en comunicación con el Profesor.
 
Atentamente,

Prof. Ángel Páez

martes, 13 de marzo de 2012

3er corte: Proyecto 2.0

En esta unidad abordaremos el tema de las redes sociales, pero no vamos a definirlas, ni vamos a usar las ya conocidas por todos, sino que vamos a explorar nuevas herramientas basadas en la lógica de la web social. Para ello debes lanzar un proyecto personal o grupal que te permita lograr un objetivo (desde promocionar un artista, hacer radio en la web, diseñar un sitio web 2.0, planificar un viaje complejo, educar a niños, mapear fenómenos sociales con herramientas de posicionamiento global, entre otros).

¿Por dónde empezar?

La manera más sencilla es explorar un listado de herramientas hasta que encuentres una que puedas dominar y sea usable. Entra al sitio web http://www.go2web20.net/ y empieza la búsqueda.

¿Qué hago una vez que he decidido qué herramienta usar?

Pues debes suscribirte a ella y formular tu proyecto indicando:







  1. Título



  2. Objetivo(s)



  3. Diagnóstico (situación que se intenta mejorar o atender).



  4. Descripción de la herramienta



  5. Resultados obtenidos (aquí puedes usar el botón Imp Pant para mostrar los resultados).

    Una vez que tengas todo, pues estructura el proyecto y sus resultados en Power Point, publícalo en http://www.slideshare.net/ y envía el link a la dirección profesorangelpaez@gmail.com. Tienes hasta el día 27/03/12, aunque puedes finalizar antes. Recuerda que las clases en Tecnología de la Información finalizan el 27/03/12 porque el 10/04/12 no estaré en la ciudad y el 17/04/12 es sólo para cargar la nota del 3er corte.


  6. Consulta un ejemplo modelo de lo que tienes que entregar en http://tecnologiaurbe.blogspot.com/2012/03/modelo-trabajo-3er-corte.html

domingo, 5 de febrero de 2012

Evaluación 2do corte

En este corte deben reconstruir/reelaborar/reescribir un reportaje publicado en un medio de comunicación internacional. El reportaje debe ser aprobado por el profesor y debe estar dentro del marco de dominio temático del estudiante.

Las pautas son las siguientes:


1. Leer/navegar los capítulos 1, 2 y 3 del libro Herramientas Digitales para Periodistas - By Sandra Crucianelli
2. Probar las herramientas que recomienda Crucianelli.
3. Seleccionar dos posibles reportajes y esperar la aprobación del profesor (durante la clase del 14-02-12).
4. Entregar borrador del reportaje reconstruido en word durante la clase del 28-02-12. Debe aparecer el texto original en NEGRO y el texto nuevo en ROJO. El objetivo es ampliar el reportaje con datos (no testimonios, ni noticias) oficiales y confiables obtenidos en internet utilizando las herramientas que recomienda Crucianelli. El texto nuevo no debe ser menor a las 3 cuartillas. Tipos de datos que se requieren: coordinadas de mapas, cifras obtenidas en bases de datos, gráficos de fuentes oficiales, fotografías con data, recursos de realidad aumentada, entre otros. Pueden leer un Ejemplo de lo que tienen que hacer aquí.

5. El 06-03-12 deben enviar el reportaje a la dirección profesorangelpaez@gmail.com durante la clase.

martes, 20 de diciembre de 2011

“Hay que discutir sobre la calidad de la educación”

Camilo Jiménez: “Hay que discutir sobre la calidad de la educación”.
¿En qué consiste la lealtad de un maestro hacia sus alumnos? ¿Hasta dónde llega ese compromiso? ¿Debe persistir en su tarea un educador, aún por encima de la incomunicación y la apatía de sus discípulos? ¿Cuándo es ética una renuncia? Habla un profesor de periodismo que se convirtió en noticia.

Por Sinar Alvarado


Camilo Jiménez no pudo más. Después de nueve años dando clases en la Universidad Javeriana, en Bogotá, la semana pasada el profesor publicó su carta de renuncia. La colgó en El ojo en la paja, un blog sobre libros y edición que mantiene desde 2007. Allí sus entradas suelen ser muy leídas, nunca populares. Pero el texto de despedida empezó a circular velozmente en las redes sociales, y pronto fue publicado por varios medios de comunicación masivos (la publicación de Prodavinci aquí). Resultado: un ruidoso debate de opinión pública que creció en Colombia y pasó luego a los foros virtuales de otros países.
 
¿Quién es el autor de la carta polémica? Camilo Jiménez (Medellín, 1969) lleva dieciséis años trabajando en el mundo editorial colombiano: pasó la mayor parte de su carrera entre las revistas El Malpensante y SoHo, y ha sido editor externo del Grupo Santillana. Sin embargo, para el grueso de la audiencia su nombre era completamente desconocido. Muchas personas en Twitter, las mismas que lo convirtieron en trending topic, especulaban sobre las motivaciones de su renuncia: “quiere ser famoso”, dijeron; “busca desprestigiar a la universidad que le dio de comer”, acusaron; “y su pataleta es un gesto de egoísmo y arrogancia”, concluyeron. Otros, con mucha imaginación, lo dibujaron como un catedrático huraño, quizá un anciano: un rabioso enemigo de las nuevas tecnologías. Lejos de eso, para seguir animando la discusión, Jiménez ha estado “tuiteando” otros puntos de vista sobre el tema desde su cuenta @bocasdeceniza.
Un debate de estas proporciones no crece de la nada. El escándalo generado por la renuncia del profesor, aunque carece del análisis y del espíritu crítico que él mismo reclama en su carta, demuestra que el tema de la educación  —desde la primaria hasta el posgrado— es una de las grandes preocupaciones sociales, y uno de nuestros mayores retos. Todos parecen tener una opinión, y todos decididamente quieren que sea escuchada. La carta de Camilo Jiménez fue sólo la mecha que puso a andar el mecanismo.
-A una decisión como ésta, profesor, no se llega de golpe. ¿Hace cuánto venía incubando su carta de renuncia? ¿Cuál era el objetivo cuando la escribió y la publicó?
-Los sentimientos encontrados frente a mi clase venían de dos o tres semestres atrás. Desde entonces venía encontrándome ante una profunda desconexión entre lo que los estudiantes y yo queríamos y considerábamos esencial. Busqué maneras de llevar la clase, ensayé con otros títulos y formas distintas de presentarlos y acercarse a ellos, cambié los ejercicios que hacíamos, la manera de exponer puntos que yo estimaba importantes en esas lecturas. Este último semestre vi que durante el último año y medio o dos años, y a pesar de los intentos, no encontré la manera de comunicarme mejor con los estudiantes, y por eso la renuncia.
Ahora bien, no quería aducir “motivos personales” en una carta formal y protocolaria. Tenía sentimientos encontrados: tristeza, desconsuelo, esperanza y rabia, entre otros. Pero no sabía qué estaba primando en mí. No tenía nada claro, salvo que debía retirarme y pensar. Y la manera más efectiva de pensar, al menos para mí, es escribiendo. Con las propias ideas en el papel uno dialoga con ellas, las puede mirar desde distintos ángulos, las califica y discute con ellas, un poco como si fueran ajenas. La carta la escribí para mí y para mi jefa de la universidad, a quien se la pasé junto a la carta de protocolo, esa donde uno usa por única vez palabras como “irrevocable”.
Unos días atrás había reabierto mi blog, y la colgué allí para comentar todo lo que estaba sintiendo con los amigos que visitan la página. Ese era el objetivo: compartir mi desazón con mi jefa, y comentar esos sentimientos con los amigos que pasan por el blog y comentan, que son unos 30 o 40.
Mi jefa en la universidad me llamó unos minutos después de recibirla y me dijo que los colegas del departamento debían conocer la carta, que la había reenviado a unos cuantos. Al parecer uno de los profesores se la envió a la directiva de la universidad, y al día siguiente recibí una llamada del vicerrector académico pidiéndome autorización para enviarla a El Tiempo. Supuse que harían alguna nota o la usarían como insumo para una noticia sobre educación superior, qué sé yo. La publicaron a página completa el viernes y de ahí toda la resonancia que tuvo.
-El diario El Tiempo, de Bogotá, publicó una versión de la carta bajo el título “Profesor renuncia a su cátedra porque sus alumnos no escriben bien”. ¿Puede reducirse a esa frase su decisión?
-En lo más mínimo. Sí considero que un estudiante de periodismo de tercer semestre o superiores debería ya saber escribir y comunicarse mínimamente. No de manera creativa y original, eso se aprende con años de lectura y escritura, sino de manera efectiva. Mi decisión obedeció principalmente a que no me podía comunicar con ellos, a que no encontraba la manera de despertar su curiosidad y su interés en los asuntos del curso.
-En un punto de la carta dice: “Buscaba que (los alumnos) practicaran hacerse entender en un grupo, una herramienta que estimo fundamental no sólo para la vida profesional, sino para la vida civil”. La universidad, además de enseñar un oficio, debería además colaborar en la formación de ciudadanos. Y creo que este es uno de los puntos claves de su reflexión. La apatía hacia el aprendizaje puede estar relacionada con la apatía por la civilización, que no puede sostenerse basada sólo en el desarrollo tecnológico. ¿La verdadera emergencia aquí, más allá de la incompetencia narrativa, no está más bien en el riesgo de graduar muchachos atrofiados para la vida en comunidad?
-Para la vida en comunidad, sí, pero también para la vida en intimidad. Es claro que los modelos de aprendizaje que conocemos están cambiando. Ahora que todos estamos siempre conectados, expuestos; que tenemos seguidores sin ser estrellas del espectáculo ni gurús, y “amigos” de quienes apenas conocemos las fotos de un paseo, quizá lo que esté haciendo falta sea fomentar en los estudiantes el silencio, la intimidad, la introspección. Con tantos estímulos lo que se está perdiendo es la mirada hacia el propio interior, que es tan alimenticia. No se ría, pero dentro de las estrategias que he pensado en estos días está la de comenzar —o terminar— cada clase con una sesión de meditación de cinco minutos. No estoy diciendo que lo voy a implementar si regreso a las aulas, o que debería implementarse: estoy diciendo que he pensado en ello.
Por otro lado, la manera de conversar y de discutir —que es el medio privilegiado para el desarrollo de la vida civil— también está cambiando. Siempre consideré fundamental escuchar al otro, intentar entender bien lo que dice, y contestar en consecuencia. Si las razones del otro son válidas, el propio enfoque se cambia, así de simple. Pero las discusiones y conversaciones son en muchas ocasiones un —perdón por el cliché— diálogo de sordos. Cada quien expone sus ideas y razones y oye de mala manera las del otro, y al final cada uno está más empeñado en sus razones aunque las del otro sean vigorosas, válidas. Lo que importa en una conversación moderna es tener la razón. Y a mí lo que me importa es justo lo contrario: encontrar otras razones que amplíen mi experiencia. ¿Sabe? Yo me meto poco en discusiones. Muy poco. Porque cuando intervengo en ellas estoy dispuesto a cambiar mi manera de pensar si las razones que me expone el contrario son válidas, y espero de mi interlocutor la misma actitud. Y muy pocas personas están dispuestas a eso.
-Que la carta haya hecho tanto ruido parece una buena noticia. ¿Cree que de algún modo eso le da la razón? ¿A qué viene tanto escándalo?
-No se trata de tener o no tener razón. ¿Razón en qué? Lo que he pensado con toda esta resonancia es que en la carta se tocan puntos en los que mucha gente estaba pensando, que había inquietudes al respecto, tanto de parte de los profesores como de los estudiantes, de los padres de familia y las instituciones. La carta relata una experiencia personal de clase, pero al parecer muchos compartían esa misma experiencia, de parte y parte. El ruido en este caso puede ser conveniente, porque lleva a mucha gente a pensar cómo está asumiendo el proceso educativo en el punto en que le tocó: como estudiante, como docente, como institución o como padre de un universitario. Ahora que se habla tanto de cubrimiento y alcances de la educación, vale la pena agregar la calidad a la ecuación. Y la carta va en ese camino.
-La cátedra que abandona se llama Evaluación de Textos de No Ficción y pertenece a la línea de Producción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Javeriana. ¿No es bastante claro esto? ¿No deberían saber los estudiantes qué tipo de cosas se les van a exigir?
-Sin duda. ¡Se están formando como periodistas, como editores! No me cabe en la cabeza que un joven de quinto semestre de Comunicación Social no solamente no haya leído a Truman Capote, sino que no sepa quién es. O, para ponerlo en el plano local, que no sepa quién es ni haya leído a Daniel Samper Pizano. No me cabe en la cabeza que no identifiquen lo esencial en un texto y sepan ponerlo de manera clara en un escrito breve. No me cabe en la cabeza que entreguen pruebas escritas plagadas de errores básicos de escritura. Le cuento un caso específico: uno de los ejercicios que propuse fue hacer un resumen de Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez. La entrega de uno de los estudiantes empezaba así: “Retrato de una naufrago es un libro de…”. No me cabe en la cabeza que un estudiante de Comunicación Social, de tercer semestre o superior, entregue un trabajo con tres errores, tres, en el título del libro que está reseñando.
No creo que la tarea de un profesor de la materia Evaluación de Textos de No Ficción, que se da en niveles superiores, sea enseñarles a hacer un resumen. Creo, sí, que es pulir y mejorar esa herramienta, pero no enseñarla.
-Muchas universidades han adoptado la opción de convertir la Comunicación Social en un curso de posgrado. Así, los estudiantes de carreras como Historia, Literatura o Ciencias Políticas, con una formación intelectual más sólida, pueden luego adquirir destrezas de orden técnico que podrán aplicar en los medios. ¿Te parece conveniente esta alternativa en Colombia? ¿Puede ser una solución?
-Lo he pensado y lo he discutido con amigos. Mire usted que muchísimos periodistas sólidos (de radio, televisión, o internet; no importa el medio) vienen de otras áreas del saber. Y en la práctica, cuando están trabajando en los medios, van aprendiendo la manera de hacer público ese conocimiento. Puede que la Comunicación Social como programa académico apenas dé para armar una tecnología, o una especialización. Sucede con las licenciaturas: en Artes Plásticas, en algunas universidades, se cursa la carrera, y quienes quieran especializarse en la labor docente deben hacer uno o dos años más para aprender estrategias didácticas. No sería mala idea: que alguien estudie la carrera de Economía, de Historia, de Antropología, de Literatura, y si quiere ser periodista, comunicador, completa esos estudios con uno o dos años donde se le den los rudimentos de la comunicación social. Técnicas de radio, de televisión, de escritura. No digo que sea lo ideal, pero es un punto para pensar sin apasionamientos.
-¿Cuánto de ética hay en su renuncia?
-No sé. Lo que sé es que siempre he intentado evitar hacer cosas por obligación, y la asistencia a mi clase se me estaba convirtiendo en una carga. Si algo no me reta, si no aprendo, me aburro, haga lo que haga. Y en mi clase no estaba aprendiendo al lado de los estudiantes; no me estaba sintiendo suficientemente estimulado por la interacción con ellos. Y los estudiantes no se merecen tener al frente a un profesor cansado, desmotivado.
-En los foros donde se discute su carta —Twitter, Facebook, páginas de periódicos y revistas— se repite la palabra “derrota”. Alegan que usted “tiró la toalla” antes de tiempo, que debió insistir.  ¿Se siente derrotado? ¿Qué es lo que más lamenta?
-Derrotado para nada; no estoy peleando ni compitiendo. En la carta expuse lo que estaba viendo y lo que estaba sintiendo. Lamento las lecturas sesgadas, cargadas de prejuicios, de rabia. Los argumentos ad hominem (y espero que no me crucifiquen por soltar un latinajo). El marcado interés en desacreditar al autor de un texto que incomoda. Lamento que muchos lectores se hayan entretenido en lo accesorio de la carta, en lo insignificante. Pero ese es el mismo problema que estoy señalando allí: la falta de lecturas, de reflexión, de análisis sereno de los hechos lleva a que la atención se concentre en aspectos intrascendentes. De una carta o de cualquier otro texto, sea escrito, audiovisual, político, etcétera.
-“Culpa” es la palabra que más se repite en esos foros. Todos buscan un culpable. ¿Quién es? ¿Dónde está ese personaje indolente?
-Con todo este asunto me he dado cuenta de que hay una tendencia a convertir todo escrito en un relato policial: ¿Dónde está el culpable?  ¿Quién es el asesino? ¿Contra quién está escribiendo? Leemos llenos de prejuicios, intentando encontrar ideas que afirmen las nuestras, nunca que las discutan. Leemos intentando encontrar respuestas, no más preguntas. Por eso los desenfoques, las lecturas parcializadas, los engaños y malos entendidos. Si a alguien culpo en mi carta es a mí mismo, a mi incapacidad para comunicarme de manera efectiva con mis estudiantes.
-Muchos erraron el enfoque y le critican su supuesto ataque a las nuevas tecnologías. ¿De qué modo aprovechar estas herramientas? ¿Se ha planteado buscar un sendero en esa dirección?
-Ese enfoque equivocado viene de lo que dije en la respuesta anterior. La mala lectura, la “lectura bárbara” de la que habla Alejandro Rossi. Me sorprende que tantos hayan pensado que estoy en contra de la tecnología. Por favor: tengo un blog, tengo Facebook y Twitter; paso muchas horas al día en internet. No estoy en contra de la tecnología: estoy en contra de la mediocridad. Uno de mis poetas favoritos es Juan Ramón Jiménez. En un aforismo, dice: “Lo malo está más cerca de lo bueno que lo mediocre”. No puedo estar más de acuerdo. Y lo que veo en mis clases, en los medios de comunicación, en el acercamiento a los hechos, es mediocridad, ligereza, desconcentración, facilismo. No soy capaz de decirlo de manera más suave.
-La frase de Wittgenstein dice que “el universo de cada hombre es exactamente del tamaño de su vocabulario”. Es decir, el mundo y la realidad que percibimos están enmarcados en nuestra propia capacidad para nombrar y narrar. Es decir, para pensar y reflexionar. ¿Qué pasa si el futuro no es más esto que hemos conocido, y desaparece para siempre la vocación por el saber ligada a la palabra? ¿Se imagina viviendo en un mundo donde la formación sólo sean cápsulas y búsquedas de Google resueltas en fracciones de segundo?
-Cuando terminé de armar la carta y la envié entendí varias cosas, entre ellas, que el texto se parece al testimonio de alguien que se da cuenta de la tan manoseada “brecha generacional”, y le duele. No me molesta haber evidenciado eso.
Ahora bien, no creo en un futuro por fuera de la palabra. Toda actividad humana creativa empieza con la palabra. Un guión de cine o un libreto de televisión, una obra plástica, un portal de internet, un experimento científico (que considero que tiene una carga grande de creatividad) están atravesados por la palabra. Todo empieza con una idea que se va materializando en palabras, que va tomando forma allí, en la intimidad de nuestro cerebro, a través de las palabras. Lo que sí puedo imaginar es un futuro o un presente más frívolo. Interesado en cosas insignificantes, y allí lo digo. Están cambiando los intereses. Eso duele, y el dolor está expresado en mi carta, pero hay que buscar entonces alternativas. En mi texto no avanzo en propuestas, vendrán otros que sí lo hagan: textos míos o de las personas que están pensando en todo esto.
-¿Volverá a clases?
-Quizá sí. Me gusta compartir experiencias, y el aula de clases es un lugar privilegiado para ello. Por ahora voy a pensar en herramientas y estrategias, voy a estar atento a lo que está pasando en las instituciones de educación, con los estudiantes y profesores. Después, tal vez, regresaré.
PARA LEER LA CARTA DE CAMILO JIMÉNEZ TAL COMO FUE PUBLICADA EN SU BLOG PERSONAL, HACER CLICK EN: